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EL DUELO

“Nosotros dos sabíamos que deseábamos algo que estaba por encima del uno y del otro, algo especial y bien diferente, una clase de deseo bien diferente”  (…)

Esta cita corresponde al libro “Una pena en observación de un escritor inglés nacido en Irlanda (Belfast) llamado C.S. Lewis, donde narra el duelo por la muerte de su mujer Helen Joy.

En él queda reflejado el dolor que Lewis siente por dicha pérdida. Reflexiona sobre su desdicha y expresa el vacío, la soledad, la impotencia,  el amor…etc.

Lewis escribe: “El duelo forma parte integral y universal de la experiencia del amor” (…)

Helen Joy era poeta y sentía desde hacía tiempo, una profunda admiración por Lewis al que solo conocía a través de sus obras. Del encuentro personal surgió el amor, pero la dicha duró poco, pues ella enfermó de cáncer y murió cuatro años más tarde, dejando a Lewis sumido en un profundo dolor.

Etimológicamente su nombre Joy, tiene su origen en el idioma inglés y su significado es alegría. Con el tiempo, este término evolucionó al francés antiguo como “joie”. Es un nombre que evoca positividad y entusiasmo, transmitiendo una energía alegre a quien lo lleva.

Cuando se conocieron Lewis vivía con su hermano y no había amado a ninguna mujer hasta que apareció Helen Joy.

Empezó a escribir este libro cuando aún no hacía un mes de su muerte. Él murió tres años más tarde de una insuficiencia renal.

Con la muerte de ella, con quién Lewis había sido tan feliz y a quien había amado tanto, pareciera que se le fue la alegría de vivir.

Lewis siente que una parte de él se ha ido con ella, “como alguien a quien han amputado una pierna, dice. En una operación como esta, una de dos: o el muñón herido cicatriza o el paciente muere”.

Teniendo en cuenta esto, podemos decir, que si hay cicatrización, es un duelo sano, por doloroso que sea, mientras que, si el sujeto muere en vida, sería un duelo patológico.

Por otra parte, los duelos no resueltos pueden reeditarse en los siguientes. Cuando es así, a una pérdida, por menor que parezca, le sigue un duelo excesivo o patológico. Esto lo podemos ver en Lewis…

¿Cómo repercutieron en Lewis sus duelos anteriores? Sabemos que Lewis cuando tenía cuatro años, un coche atropelló a su perro Jacksie. Tras su muerte, anunció que le tenían que llamar Jacksie. Si le llamaban por su nombre, no respondía, hasta que aceptó que lo llamaran Jack. Desde entonces, toda su vida fue Jack para la familia y amigos. Y firmaba sus libros como C. S. Lewis, ocultando sus dos nombres: Clive Staples. Así se siguen publicando.

También sabemos que cuando Lewis tenía nueve años, su madre, Flora, murió de cáncer. Casi cincuenta años más tarde, en su autobiografía “Cautivado por la alegría” (1955), dirá sobre esta pérdida: “Toda la felicidad estable, todo lo que inducía a la paz y a la confianza, desapareció de mi vida”.

El duelo es un proceso psicológico al que nos enfrentamos tras las pérdidas; algo que todos, tarde o temprano, vivimos a lo largo de la vida.  Es lo que representa una pérdida para cada sujeto, vivida de manera particular y singular por cada uno.

Desde el punto de vista psicoanalítico, hay que evitar dar pautas e intentar entender el duelo particular de cada sujeto, teniendo en cuenta su subjetividad, considerando a los  sujetos uno por uno.

Si pensamos en Freud, es importante poder diferenciar el duelo de la melancolía y para ello citaré un texto suyo titulado Duelo y melancolía, escrito en 1915 y publicado en 1917.

Podemos decir, que tanto el duelo como la melancolía, ambos empiezan por una pérdida. La pérdida, puede ser por un ser querido, un ser amado o de objetos más abstractos como la patria, la libertad, un ideal etc. Freud los llama objetos perdidos, tanto sean personas, como cosas, expectativas…etc.

Denominamos pérdidas, las etapas del crecimiento (niñez, adolescencia, vida adulta). Pérdida del país y tradiciones culturales (emigrantes). Pérdida de bienes materiales, del trabajo, de la vivienda, de estatus, de roles sociales. Pérdida de la salud de uno mismo o de un ser querido. Pérdidas de proyectos e ilusiones…etc.

Ante estas mismas pérdidas, en lugar del duelo sano, que es un proceso que se termina al cabo de un tiempo,  puede darse una reacción patológica: la melancolía.

Por lo tanto ambos tienen características similares como son la tristeza, la inhibición, la apatía, desinterés por el mundo exterior y la pérdida de la capacidad de amar.

Ahora bien también hay diferencias:

En el duelo la pérdida sabemos que se produce por un ser querido. La apatía, desinterés e inhibición que se siente en el duelo es temporal y esperable, terminará en un periodo de tiempo y en un determinado momento la persona se repondrá de ese duelo. Lo perdido es una persona que ya no está, por lo tanto la pérdida es consciente; por lo cual entendemos que dicho desánimo y desinterés es esperable y lo previsible es que a su debido tiempo la persona logre superarlo.

Por su parte, La melancolía se distingue por las mismas características que el duelo,  pero la pérdida es inconsciente. Esto quiere decir, que el sujeto sabe qué o a quién ha perdido, pero no lo que perdió con elloy además se le suma una nueva característica del yo. Hay una extraordinaria rebaja en su sentimiento yoico y un empobrecimiento del yo. Una parte del yo se contrapone a la otra, la aprecia críticamente, la toma por objeto. Todo ello sin una aparente explicación.

Para terminar diré que en un duelo no patológico, el sujeto llora al muerto, no se pierde a sí mismo y simboliza el proceso con

palabras que le dan un sostén. En cambio, en la melancolía, el sujeto muere con el muerto, hace que una pérdida parcial se convierta en una pérdida total y no puede simbolizar la pérdida.

Lewis al final de su libro, donde habla de sus miedos, señala entre otros, poder dejar de reproducir en su imaginación la cara de Joy y estar casi siempre pensando en ella. Poder dejar que el amor que siente por ella, quede sustituido por su recuerdo.

Estos miedos se van diluyendo, gracias a su trabajo y a las conversaciones que va teniendo. El ir poniendo la libido en otros objetos y que el deseo circule, le va a poder permitir seguir viviendo.

Matilde Mayor Psicoanalista Y Psicóloga

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